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Aceptada dicha propuesta por el entonces Presidente Municipal Sr. Rodolfo Garza Cantú, se expidió una convocatoria que fue enviada a los diferentes organismos culturales y educativos de la República así como a todos los ayuntamientos de Estado de Tamaulipas. Al Ateneo de Reynosa, que en esos tiempos presidía el Señor Manuel Ignacio Salinas, llegaron de todos los lugares donde fue conocida la convocatoria, escudos con sus respectivas descripciones heráldicas. El H. Jurado lo integraron los señores Carlos Maldonado, Israel Cavazos Garza y Donato Palacios Sáenz; su fallo favoreció al trabajo presentado por el Profesor Felipe Durón de Nuevo Laredo, Tam. que venía respaldado con el pseudónimo el Heraldo del Rey. El Profesor Durón es un perito en heráldica y autor también del Escudo de la Ciudad de Nuevo Laredo, Tam. El escudo agraciado simboliza la evolución histórica de Reynosa desde su fundación hasta su situación actual.
En el mes de agosto de 1969 el Ayuntamiento que presidía el Ing. Rafael Sierra de la Garza, convocó a una sesión extraordinaria al cabildo de Reynosa y en ella se le dio al escudo de referencia carácter oficial, y se ordenó fuera utilizado en la correspondencia oficial del Ayuntamiento, en las pinturas, banderines, placas y estandartes instalados en sitios visibles y públicos como el palacio municipal, escuelas oficiales, oficinas y organizaciones de la ciudad.
Posteriormente durante la administración de Romeo Flores Salinas en el año de 1976, este acuerdo tuvo algunas modificaciones, que desde el punto de vista heráldico no se justificaban, por lo que en la siguiente administración municipal encabezada por el Dr. Efraín Martínez Rendón, fue nuevamente declarado como escudo oficial el escudo anterior.
Descripción Heráldica del Escudo de Reynosa.
Es un escudo cortinado sobre cuero y sobre su corazón un escudete o escusón con fondo de plata, águila explayada de sable y tetrábolos de oro, respaldado por la Cruz de Santiago en sable, para simbolizar el linaje y armas del Teniente de Capitán General de la Sierra Gorda, misiones presidios y fronteras; don José de Escandón, quien dirigió por orden real la expedición que había de fundar, entre otras, la Villa de Reynosa en el territorio de la provincia de Nueva Santander.
En la cortina de la diestra, sobre fondo de azur, aparece un panorama de la región norteña atravesada por el Río Bravo en cuya margen derecha, sobre una peña aparecen las armas españolas simbolizadas con un yelmo y una espada, en oro, sable y plata respectivamente. De tal sitio emerge un banderín de gules, con la leyenda 14 de marzo de 1749 para simbolizar la fecha de la fundación de la Villa de Reynosa; y una corona de oro, el muy noble origen de su nombre en recuerdo de la Reinosa de la Provincia de Santander de España.
El asta del banderín la remata la Cruz de Santiago para simbolizar la evangelización de los naturales.
En la cortina de la siniestra, sobre fondo de oro que simboliza la riqueza, cuatro flores penta pétalas de algodón estilizadas para simbolizar la producción agrícola en general y tres cabezas de bovino en sable, para simbolizar la producción pecuaria.
En el mantel inferior, sobre fondo azur, una refinería de petróleo en plata y sable, circundada por feraz tierra de labrantío para simbolizar la doble riqueza del suelo y subsuelo en el mágico tesoro de oro negro, sostén principal del pujante progreso de la noble ciudad.
En la bordura, orla dicho escudo en la leyenda que se vuelve sentencia y norma de eterna aspiración.
“TRABAJAR POR LA PATRIA ES FORJAR NUESTRO DESTINO”
Como timbre del Escudo, sobre el orlado, y con justo honor las armas de los naturales, consistentes en hacha de guerra, lanza arcos y dos flechas que irredentas, celosas y fieles a su estirpe, prefirieron extinguirse ante la epopeya de la conquista. |